La Salud Intestinal Y La Obesidad

Posted: 18/08/2015 in Dieta Paleolitica, Español

by Chelo (web)

Escrito por Kevin

A muchas personas se les dice que coman menos y que  hagan  más ejercicio cuando la pérdida de peso es el objetivo final. A menudo suponemos que el mayor problema que enfrentamos es la falta de actividad física y el fácil acceso a comida alta en calorías y a alimentos de baja calidad. En algunos casos, esto sin duda puede ser el problema. Baja la bolsa de papitas fritas y haz algo de ejercicio y puede que veas una cierta pérdida de peso. Esta pérdida de peso puede o no puede ser permanente, y en algunos casos incluso puede haberte aumentado de peso. ¿Por qué es que la gente come menos y hace más ejercicio, pero no puede mantener la pérdida de peso? Hay una serie de cuestiones que pueden causar este escenario.

Una de las respuestas a esa pregunta está enterrada en el mismo lugar que nos está dando tantos problemas, nuestro intestino. En nuestro intestino hay dos tipos principales de bacterias: Bacteroidetes y Firmicutes. Los estudios en ratones y en seres humanos han  demostrado que la composición bacteriana de los intestinos se diferencia entre los sujetos obesos y delgados. Los estudios en animales y estudios en humanos han demostrado que las personas obesas tienen menos Bacteroidetes y mayores niveles de Firmicutes, pero hay algunos datos contradictorios que difieren en la composición bacteriana en el intestino (Harris, 2011). La distribución bacteriana del intestino en individuos obesos se ha demostrado que aumenta efectivamente la cantidad de energía extraída de los alimentos. Esto se ha demostrado en experimentos con ratones, donde la flora intestinal de ratones obesos cambió como la de los ratones delgados. Los ratones obesos perdieron peso y los ratones delgados aumentaron de peso. Estudios como estos demuestran que la obesidad es una enfermedad fisiopatológico (Turnbaugh, 2006).

Este cambio en la flora intestinal puede ser la causa de estar sobrealimentándonos. Andrew Gewirtz demostró que la resistencia a la insulina y aumento del apetito puede ser transferido de ratón a ratón en un experimento que hizo. Incluso nos dice que en el estudio que él cree que comer en exceso no es sólo una cuestión de no tener fuerza de voluntad, sino la composición bacteriana intestinal es lo que está impulsando el apetito (Vijay Kumar-, 2010).

La obesidad también ha sido vinculada a muchas enfermedades tales como enfermedades cardiovasculares y el cáncer. La parte interesante es que la flora intestinal pobre también se ha vinculado a las mismas enfermedades. Una de las causas es la respuesta inmune de nuestro cuerpo a la endotoxina bacteriana lipopolisacárido (LPS). Nuestro cuerpo responde al iniciar una respuesta inflamatoria. La inflamación resultante puede suprimir el sistema inmunológico y nos deja abiertos a la enfermedad. Además, la inflamación de bajo grado de LPS se ha relacionado con resistencia a la insulina en los estudios (Wellen, 2004). El otro factor es que nuestra flora intestinal ha evolucionado con nosotros.

Una de las formas  en que las  bacterias han evolucionado es  en su capacidad para extraer energía a partir de fibra no digerible. Jumpertz hizo un estudio en donde comparo  la energía extraida de heces para ver la energía consumida, mientras cambiaba  la alimentación de las comidas, que variaban en contenido calórico y la observación de los cambios en la microbiota intestinal. Llegó a la conclusión de que con una disminución del 20% de Bacteroidetes y un aumento del 20% de los Firmicutes se produjo un aumento en la cosecha de energía de alrededor de 150 calorías (Jumpertz, 2011). Este estudio muestra  que la forma  de contar las calorías es ineficaz, ¿cómo puede una persona saber cuál es realmente su gasto de energía?

Nuestras bacterias intestinales no son sólo el 84% de nuestro sistema inmunológico, pero también tienen la capacidad para conducir nuestro apetito por alimentos ricos en calorías, aumentar la cantidad de inflamación sistémica a la que nos enfrentamos, y también extraer más calorías de los alimentos que estamos comiendo. El objetivo principal de cualquier programa de pérdida de peso debe ser centrarse en los alimentos que curan el intestino. Por lo general los “malos”, a la bacteria mala les gusta alimentarse de azúcar y carbohidratos refinados, mientras que nuestras bacterias “buenas” se alimentan de frutas y verduras. Esto hace que una dieta paleolítica durante 30 días sea incluso más importante. De esta manera las buenas bacterias pueden superar a las bacterias malas y permitir que nuestro intestino sane.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s